Acuerdo de París
30 de Diciembre, 2020

A cinco años del Acuerdo de París, la Unión Europea renueva el llamado hacia el accionar climático

Los embajadores de los países miembros de la Unión Europea en la Argentina escribieron esta columna a cinco años del histórico acuerdo sobre cambio climático.

El 12 de diciembre, en el día que marcó el 5º aniversario del Acuerdo de París, un gran número de líderes mundiales se unió para celebrar y reconocer el trabajo decidido de tanta gente para un mundo más seguro y más resiliente con "cero emisiones netas". Un mundo que podremos estar orgullosos de dejarles a nuestros nietos.

Durante este último año la determinación de la comunidad internacional ha sido puesta a prueba y todo el planeta ha sido golpeado por un virus que está produciendo impactos sísmicos de largo plazo en nuestra sociedad y economía. En el medio de esta pandemia, ¿es realista llamar a una fuerte acción global para combatir el cambio climático? Nosotros decimos que es más pertinente que nunca. Mirando hacia las sequías y las plagas de langostas en África, los incendios masivos en Australia, las inundaciones en Pakistán, la infraestructura colapsando en Siberia mientras los suelos congelados se derriten, los intensos huracanes en América y los tifones en Asia, la pregunta más pertinente debería ser: ¿acaso nos podemos permitir que las cosas empeoren?

Incluso antes de la pandemia, la Unión Europea se comprometió a liderar una transición verde. En diciembre de 2019, la Comisión Europea lanzó el Pacto Verde Europeo, un nuevo modelo de crecimiento y hoja de ruta para lograr la neutralidad climática en la UE para el 2050. Ahora, un año después, estamos alineando nuestras políticas en áreas que van desde la energía hasta la industria, la agricultura, alimentación y biodiversidad con nuestros objetivos de sostenibilidad.

Este es ahora el plan de acción de la UE para la recuperación de la pandemia. Nuestro paquete de recuperación: "Próxima generación UE" y nuestro próximo presupuesto a largo plazo destinan más de medio billón de euros para abordar el cambio climático.

La ciencia es irrefutable: para la prosperidad futura, debemos ir más allá de la dañina economía del carbono e invertir en ecologizar la economía mundial. No podemos permitirnos no hacerlo.

Para alcanzar la neutralidad climática para el 2050, el pasado 11 de diciembre los líderes de la UE acordaron por unanimidad el objetivo para el 2030 de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en al menos un 55% en comparación con los niveles de 1990. Esta decisión proporcionará previsibilidad a nuestras empresas, industrias y ciudadanos. Acelerará aún más la rápida disminución de los costos de las tecnologías de bajo carbono: por ejemplo, el coste de la energía solar fotovoltaica se redujo en un 82% entre 2010 y 2019.Alcanzar el objetivo del 55% nos ayudará incluso a ahorrar 100.000 millones de euros en la próxima década y hasta 3 billones de euros en 2050.

Sabemos que nuestra determinación para una recuperación ecológica en Europa no será suficiente si no logramos convencer a otros para que se unan a nosotros. "Estamos preparados para compromisos más ambiciosos con países de ideas afines. Apoyamos a los países en desarrollo y trabajamos juntos para desvincular su crecimiento económico del crecimiento de sus emisiones, algo posible que Europa ya comprobó", explicó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. Mientras la Unión Europea genera un 30% del PIB mundial, registra menos del 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global.

No solo debemos seguir adelante en Europa con nuestros propios planes ambiciosos para una transición verde, sino que también debemos avanzar de la mano con nuestros socios internacionales. Argentina ya está protegiendo sus bosques naturales, avanza en la generación de energías renovables, y también trabaja en proyectos de eficiencia energética. La UE está acompañando varias de estas políticas, financia por ejemplo programas de desarrollo sostenible en el Gran Chaco, el acompañamiento a las empresas en la gestión de su energía (gracias a lo cual están logrando en promedio más de un 10% de ahorro de energía verificado), el apoyo técnico a la red de Municipios para el Cambio Climático (RAMCC) para que las ciudades argentinas se apoyen entre sí y elaboren sus Inventarios de Emisiones y Planes de Acción Climática, etc.

Ningún gobierno puede abordar el cambio climático solo. Es por eso que buscaremos todas las vías de cooperación y diplomacia a través de instrumentos como acuerdos de asociación estratégica, política comercial, asistencia para el desarrollo y otras herramientas de financiamiento externo. Necesitamos un círculo virtuoso para la ambición.

Las filas del club "cero emisiones netas" ya están creciendo. Argentina y varios otros países se han unido a la UE para adoptar el objetivo de neutralidad climática para 2050, el presidente Alberto Fernández anunció una nueva meta que limitará sus emisiones de gases de efecto invernadero a un nivel de casi 26% inferior a la contribución previamente determinada. Otros apuntan a lograr emisiones netas cero a mediados de siglo (Sudáfrica, Corea del Sur y China), con detalles importantes que deben todavía aclararse. Canadá anunció una nueva ley sobre neutralidad climática y el presidente electo Joe Biden ha indicado que Estados Unidos se moverá en la misma dirección.

Finalmente, hay una sensación de que está surgiendo un impulso global para mantener la promesa del Acuerdo de París y asegurar nuestro futuro en este planeta. La emisión neta cero se está convirtiendo en la futura nueva normalidad de mediados de siglo para países con circunstancias históricas y geográficas muy diferentes.

Junto a la entrega de 100.000 millones de euros en financiamiento climático a los países en desarrollo, estos compromisos antes mencionados deberán figurar como resultados de las negociaciones climáticas cuando se reanuden en la COP26 en Glasgow el próximo noviembre; esa COP será precedida por el Youth for COP, organizado en Milán por la copresidencia italiana para involucrar a los jóvenes en el proceso.

Podemos evitar los impactos más dramáticos del cambio climático en nuestras sociedades. Nuestros planes de recuperación globales, regionales, nacionales, locales e individuales son una oportunidad para "reconstruir mejor". Se lo debemos a la próxima generación ya que ellos son las principales víctimas de las consecuencias sociales y económicas de la pandemia y quienes además tendrán que soportar la carga del cambio climático y saldar la deuda de la recuperación.

La pandemia de Covid-19 nos ha hecho conscientes de que las buenas políticas públicas por sí solas no son suficientes. También necesitaremos fomentar pequeñas acciones individuales para lograr un gran impacto colectivo como lo ha ilustrado la conferencia virtual "Ambición climática, mantener vivo el espíritu de París" organizada el 17 de diciembre por la Embajada de Francia en Argentina. Este es el efecto de bola de nieve que necesitamos a partir del Acuerdo de París. Con la neutralidad climática como dirección de viaje, el mundo puede movilizar a sus mejores ingenieros, empresarios, políticos, artistas, académicos, ONGs y ciudadanos para proteger juntos algo que todos compartimos más allá de las fronteras y las especies: nuestro planeta.

Fuente: lanacion.com.ar


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