Secretaría de la RAMCC
17 de Junio, 2020

Los alcances locales del Día Mundial por la Desertificación y la Sequía

Cada 17 de junio se celebra el Día Mundial de la Lucha contra la desertificación y la Sequía con el objetivo de concientizar acerca de las iniciativas internacionales y locales para combatir esos fenómenos. En 1996 se aprobó la Convención de las Naciones Unidas de Lucha sobre Desertificación, a la que adhirieron más de 180 países -actualmente son 193-, entre ellos la Argentina, con el reconocimiento de que se trataba de un "problema de dimensiones mundiales, ya que sus efectos inciden en todas las regiones del mundo". Los municipios de la RAMCC implementan estrategias de protección de suelos, de reforestación, de producción de alimentos y de conservación de ecosistemas naturales intentando dar respuesta a esta problemática. 

¿Qué es exactamente la desertificación?

Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Desertificación, realizada en 1977, la desertificación es la disminución o la destrucción del potencial biológico de la tierra, que hace que se convierta en un ambiente con condiciones de tipo desértico. Este proceso se ha estado incrementando por las enormes presiones sobre los ecosistemas tales como deforestación, sobrepastoreo, contaminación, erosión y salinización. Por otro lado, las sequías, consecuencia de un fenómeno climático y un desequilibrio hídrico que se produce cuando las lluvias son inferiores a los niveles registrados normalmente profundizan los efectos de la desertificación.

Un sistema alimentario poco sustentable 

En las últimas décadas (1960-2010) la producción global de los principales cereales (arroz, maíz, trigo) ha tenido un incremento constante, pasando de 643 a 2.200 M tn, para alimentar a una población que en igual período creció de 3.039 (1960) a 6.854 millones (2010). En otras palabras, casi se cuadriplicó la producción de alimentos, pero se duplicó la población mundial, y los alimentos no alcanzan. La contradicción entre un abundante suministro global de alimentos y la extensión mundial de la desnutrición y el hambre surge principalmente de la consideración de los alimentos como productos del mercado internacional, cuyos precios se fijan fuera del país donde se producen. Mientras que a nivel global una parte significativa de los alimentos sigue siendo producida por pequeños productores rurales para el consumo personal o para mercados locales (por ejemplo, el 80% del consumo de alimentos en hogares en Argentina particularmente, es producido por pequeños productores), la producción agropecuaria a gran escala para la exportación es cada vez más demandante de superficie. Este dato es de suma relevancia ya que la demanda de alimentos puede ser satisfecha en una gran proporción con lo producido localmente, por lo que se pueden generar grandes estrategias para una transición de soberanía alimentaria a nivel municipal.

Este fenómeno no solo es una causa importante de la degradación del suelo y un agente de disminución de rendimiento que repercutirá en su capacidad de alimentar al mundo, sino que exacerba -además de ser consecuencia de- el cambio climático: solo desde el 2000 al 2011 la producción de carne de res, soja, aceite de palma y productos de madera implican a nivel mundial un área de deforestación promedio de 3.8 Mha. Este cambio de uso del suelo produjo emisiones de 1.6 Gt de dióxido de carbono (CO2), constituyendo el 40% de la deforestación total y el 44% de las emisiones en ese período. De hecho, según Naciones Unidas, un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero proceden de la agricultura, la silvicultura y otros usos de la tierra. 

En Argentina: de un balance crítico hasta las soluciones 

En la Argentina, las zonas áridas o semiáridas representan el 75% de la superficie total del país, donde se asienta el 30% de la población. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria reconoce un avance de la desertificación en el país de hasta 650.000 hectáreas, y más de 60.000.000 están sujetas a procesos erosivos avanzados. 

De hecho, según datos oficiales del gobierno nacional las formaciones boscosas de la Argentina han sufrido una dramática disminución: en los últimos 75 años, la reducción de la superficie forestal natural alcanza el 66%, debido a la producción de leña y carbón vegetal, al desmonte para la extensión de la frontera agropecuaria y otras actividades industriales. Esto es particularmente grave para las regiones áridas, semiáridas y subhúmedas.

El reconocimiento de la problemática ha sido el primer paso para adoptar acciones que contemplen una planificación más eficiente del uso de la tierra y de prácticas más sostenibles. Por ejemplo, en la Argentina, la Ley 26.331 de Bosques, que ha estado confrontada a grandes desafíos, particularmente presupuestarios y reglamentarios, vino a sentar precedente sobre regulación del avance sobre los bosques en Argentina hacia fines de 2007, sobretodo porque permitió un avance en la creación de una institucionalidad en materia de gestión de las 41.846.257 hectáreas de bosques nativos registradas en todo el país.

Respuestas locales a la desertificación a través de la RAMCC

Desde la RAMCC la desertificación se aborda a través de múltiples y diversas acciones concretas, de mediano y largo plazo. Por un lado, existen medidas para frenar la erosión eólica, una de las causas de la desertificación. Entre estas, los municipios de Patagones y Villarino, ambos portales de ingreso a la Patagonia argentina y por lo tanto, áreas áridas con sobrepastoreo y retroceso de sus bosques y pastizales naturales, han implantado cortinas forestales para reducir el impacto de los fuertes vientos del Atlántico. El primero de ellos, en el marco del Plan Local de Acción Climática, además, fomenta la rotación de cultivos y los barbechos prolongados para fomentar la rugosidad vegetal que tanto contribuye a la conservación de la estructura edáfica. 

Por otro lado, se pone en el centro la producción de alimentos de consumo local de manera agroecológica, como en el municipio de Guaminí, pionero en agroecología a gran escala en nuestro país. El mismo ha demostrado que las ganancias son similares a la agricultura industrial, por la disminución en el uso de fitosanitarios. Habiendo comenzado con 100 ha en 2014, ya son 5.000 ha en total al día de la fecha, con mayor cantidad de productores que eligen este modo de producir.

Además, muchas de las localidades que conforman la Red planifican y gestionan reservas urbanas y fomentan la reforestación, como Corrientes, Bell Ville,  Villa General Belgrano, Chacabuco, San Martín de los Andes, Santa Fe, entre muchos otros. A esto se le suma que la mayoría de los municipios con planes locales de acción climática implementan e impulsan huertas a nivel domiciliario y comercial. 

Cabe mencionar que las acciones frente al cambio climático impulsadas desde la RAMCC se basan en el artículo 20 de la Ley de presupuestos mínimos de cambio climático, que establece que los planes locales de acción climática deben realizarse de manera participativa. En este sentido, se insta a que los ciudadanos se involucren activamente en las acciones y pueden contribuir a las decisiones de la política alimentaria para asegurar su soberanía alimentaria. Particularmente vinculado a desertificación, esto es muy importante ya que es toda la ciudadanía beneficiaria del suelo como recurso y los alimentos que en él se producen. Por lo tanto, es central el fortalecimiento desde los gobiernos locales de una agricultura más adaptada a los ecosistemas y el fomento del consumo de cercanía con bajas emisiones de carbono, con la consiguiente creación de ciclos alimentarios y energéticos tan cerrados como sea posible.


Fuentes:

  1. Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Desertificación,  1977. Disponible en: http://cdi.mecon.gov.ar/bases/docelec/unep/desertificacion/desertificacion.pdf

  2. Cozzo D. 1967. La Argentina forestal. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: EUDEBA: p. 15; 22; 29.

  3. Di Pangraci A. 2013. Ley Nacional de Bosques Nativos: Implementación. En: Informe Ambiental Fundación Ambiente y Recursos Naturales 2013. Disponible en: http://farn.org.ar/wp-content/uploads/2014/07/Ley-Nacional-de-Bosques-Nativos-por-Ana-Di-Pangracio.pdf

  4. Olsson, L., H. Barbosa, S. Bhadwal, A. Cowie, K. Delusca, D. Flores-Renteria, K. Hermans, E. Jobbagy, W. Kurz, D. Li, D.J. Sonwa, L. Stringer, 2019: Land Degradation. In: Climate Change and Land: an IPCC special report on climate change, desertification, land degradation, sustainable land management, food security, and greenhouse gas fluxes in terrestrial ecosystems.

  5. Henders S, Persson M, y Kastner T. 2015. «Trading forests : land-use change and carbon emissions embodied in production and exports of forest-risk commodities.» Environmental Research Letters: 1-13

  6. INTA, 2012. Disponible en:https://inta.gob.ar/noticias/desertificacion-en-argentina-el-problema-de-las-60-millones-de-hectareas#:~:text=La%20desertificaci%C3%B3n%20es%20la%20degradaci%C3%B3n,y%20econ%C3%B3mico%20de%20los%20suelos

  7. INTA, 2017. Disponible en:https://inta.gob.ar/documentos/17-de-junio-dia-mundial-de-la-lucha-contra-la-desertificacion-y-la-sequia

  8. March, 2014. Agricultura y plagicidas, un análisis global. Disponible en: http://www.aapresid.org.ar/wp-content/uploads/2015/04/AGRICULTURA-Y-PLAGUICIDAS-Libro-de-Guillermo-March-Ed.-Fundaci%23U00c3%23U00b3n-Fada.pdf

   9. Naciones Unidas, 2020.  https://www.un.org/es/observances/desertification-day

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