Reforestar la pampa agrícola para luchar contra el cambio climático.


07/04/2019

Un pequeño pueblo rural argentino ubicado en unas de las llanuras más fértiles del mundo hizo autocrítica y busca, a través de la plantación de árboles, recuperar suelos absorbentes para poder así enfrentar dos desafíos: el nuevo régimen de lluvias como fruto del cambio climático y suelos erosionados por el lastre de un modelo agroindustrial que no privilegió hasta ahora el cuidado del ambiente.

Con el apoyo de un grupo amplio de actores académicos, técnicos, productivos y políticos, las autoridades de la comuna de Maggiolo (3 mil habitantes) pusieron en marcha un plan de ordenamiento territorial para combatir los cada vez más frecuentes episodios de excesos hídricos que padece buena parte del sur de Santa Fe, una de las provincias que componen el núcleo histórico de la producción agraria de Argentina.

“Lo que lleva adelante Maggiolo es un plan de ordenamiento territorial alumbrado tras la constatación por parte de un grupo de productores que pertenecen a Cambio Rural de una situación recurrente de vulnerabilidad respecto al agua” explicó el ingeniero agrónomo Fernando Rosell. El jefe comunal de Maggiolo, Luis Valerio, lo sintetizó afirmando que “hay un nuevo clima y es hora de cambiar el modelo de producción agropecuaria como lo veníamos haciendo y volver a introducir rotación y coberturas y pasturas”.

Soluciones de fondo

La necesidad de buscar una solución de fondo respecto a los cada vez más recurrentes excesos hídricos atravesó varias instituciones que comenzaron a reunirse con intendentes de esa región pampeana para ir más allá de soluciones de coyuntura y buscar las causas por las cuáles una parte de esa región sufre inundaciones cada vez más frecuentes. Los intendentes comenzaron a percibir que las obras de infraestructura no eran la solución al exceso de agua, y que el problema estaba en el origen de ese exceso hídrico.

De esos encuentros surgió el Grupo de Trabajo del Sur de Santa Fe (GTSSfe) formado por representantes del gobierno provincial, académicos y productores agropecuarios. A eso se sumó la constatación de que el cambio climático pasó de ser una hipótesis a convertirse en una certeza, afectando la intensidad de lluvias y sumando incertidumbre y variabilidad climática en amplias regiones de Argentina.

“En ese contexto empezamos a estudiar la zona y vimos que cerca de Maggiolo se inicia la cuenca que luego se convierte en Las Encadenadas, que pasa por Teodelina y que se une posteriormente con el río Salado” explicó Rosell. El trabajo de ordenamiento territorial se realizó sobre una extensión de 40 mil hectáreas.

También se encaró un estudio de napas para conocer la dinámica del agua en profundidad. Para eso los profesionales del GTSSfe junto a productores de ese distrito Maggiolo instalaron una red de freatimetros que se controlan cada 15 días. A medida que los datos aparecen se produce información que luego se vuelca al diseño de Buenas Prácticas de producción agrícolas-ganaderas-forestales.

Plan local con valor agregado

Luis Valerio, presidente comunal de Maggiolo, se remontó a algunos años atrás para recordar la génesis de la transformación puesta en marcha en la zona aledaña a esa comuna. “Los reiterados problemas hídricos hicieron que nos tapara el agua varias veces en varios lugares. Allí empezamos a trabajar con la facultad de Zavalla e hicimos un estudio de las correntías y un relevamiento geográfico de la zona, de los caminos, los desagües y las napas en la zona de lagunas.

Algunas de las acciones que se emprendieron fueron el armado de un estaquero y un vivero donde se plantaron semillas de árboles como algarrobos, fresnos y eucaliptus: “privilegiamos a las especies de árboles que son al mismo tiempo maderables y utilizables para planes de urbanismo”, puntualizó Rosell.

“El árbol, en el diseño de este programa de ordenamiento territorial, es una herramienta para poder transformar el exceso de agua en materia seca” dijo el especialista, quien destacó que los árboles “son un complemento ya que ocupan un espacio que no necesariamente compite con las tierras agrícolas. Por el contrario, les dan un valor agregado a esas tierras, así como a las tierras anegables con problemas de salinidad”.

Lento pero seguro

A partir de allí comenzaron a trabajar dentro de la planta urbana y con productores de la zona para que se volcaran a un proceso de forestación (sobre todo los linderos a la laguna) con el objetivo de controlar mejor las épocas de excesos hídricos.

Se trata de un proceso más lento que la agricultura industrializada, pero más seguro y sustentable: “en diez años se puede pasar de un campo anegado y con problemas de salinidad a sacar madera, lo que equivale a una muy buena producción de cultivos anuales” agregó Rosell.

“De a poco vamos sumando el compromiso de los productores y podemos trabajar bien, damos pasos cortos pero avanzamos día a día y ya empezamos a ver los frutos” señaló el jefe comunal, que agregó que desde el poder ejecutivo buscan sumar actores locales con un énfasis especial en las escuelas.

Fuente: http://dosambientes.net/cambioclimatico/reforestar-la-pampa-agricola-para-luchar-contra-el-cambio-climatico/