En temas ambientales el voluntarismo verbal no sirve para nada.


02/11/2018

El Cambio Climático es actualmente uno de los principales temas de atención a nivel internacional. El aumento de la temperatura del planeta provocado por las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero derivadas de la actividad humana están ocasionando consecuencias desastrosas. Si no dimensionamos el problema que significa el cambio climático para nuestro planeta estamos condenados al fracaso absoluto como especie humana.

Ante esto es necesario pensar políticas a largo plazo que nos permitan mejorar la productividad, buscar saltos tecnológicos relevantes, disminuir los impactos medio ambientales, aumentar el uso de energías limpias y utilizar de forma más eficiente los recursos energéticos e hídricos.

Hay que dejar de lado los ideologismos decadentes sostenidos por un supuesto progresismo ecológico y empezar a tomar medidas en serio que nos permitan hacer de nuestras ciudades lugares más sustentables. Este compromiso debe ser construido por los gobiernos, los ciudadanos y las organizaciones de la sociedad civil, ya que es solamente posible si lo hacemos entre todos.

Una sociedad más sustentable implica al menos pensar en un desarrollo integral, con más derechos y mejores servicios públicos. Promoviendo políticas que abarquen aspectos sociales, ambientales, institucionales, económicos y también de infraestructura.

Ahora bien, este diagnóstico compartido por muchos requiere ser llevado a la práctica con un plan de estratégico sostenible y duradero en el tiempo que nos permita conseguir que nuestras ciudades sean Carbono Neutral (Mitigando las emisiones de GEI). Alcanzar este objetivo requiere de innovación, creatividad y la incorporación de nuevas tecnologías.

Acero, aluminio, cobre, cromo, hierro, níquel son algunos de los elementos indispensables para poder desarrollar e incorporar energías eólica y solar, para almacenar carbono, para producir luminarias de led y desarrollar vehículos con motores eléctricos; todo ello fundamental para bajar las emisiones de gases y poder alcanzar ese objetivo final de tener ciudades con un balance Carbono Neutral. Inclusive en el debate de cómo lograr ciudades más inclusivas, el acceso a los servicios básicos cómo el agua potable, las cloacas, la electricidad o el gas natural requiere del uso de minerales para la fabricación de las redes y conexiones domiciliarias.

Este panorama irremediablemente nos lleva a discutir qué hacemos con la explotación minera en la provincia. Debemos salir de la lógica minería SI o minería NO.  El debate debería girar entorno a qué tipo de minería queremos y necesitamos y cómo la llevamos adelante.

Está claro que la explotación minera, como todas las actividades antrópicas, ocasiona impactos negativos sobre el medio ambiente, por ello debemos trabajar con estrictos controles y una fuerte presencia del Estado y la sociedad civil.

La actividad minera exige información, transparencia y responsabilidad social empresaria para no seguir siendo objeto de ese supuesto progresismo ecológico que en muchos casos no analiza el fondo y sólo se queda en la superficie, en lo declamativo.

El Informe Brundtland de la Comisión Mundial del Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas define al desarrollo sustentable como aquel que “logra las necesidades del presente sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para lograr sus propias necesidades”. Con esto no se intenta decir que el desarrollo no debe tener ningún impacto, esto es imposible. Por el contrario, lo que se intenta es indicar que debe haber un balance entre el impacto causado y la capacidad del planeta para acomodar el cambio.

Ya lo hemos mencionado en otras oportunidades, en temas ambientales no alcanza con voluntarismo verbal, de nada sirve rasgarse las vestiduras en pos del ambiente y luego en la vida cotidiana seguimos derrochando los recursos, usamos el auto a combustión para ir hasta la esquina, tiramos la basura en cualquier lado, contaminamos nuestras acequias, utilizamos agroquímicos en nuestra actividad agrícola y no cuidamos nuestros árboles.

Soñamos un mundo sin combustibles fósiles, pero, como ciudadanos, debemos tener pautas propias de cambio cultural y a los gobernantes nos toca la implementación de medidas concretas, no verso, para que el año entrante, con mediciones científicas, podamos saber si mejoramos nuestro aporte para un planeta mejor.

Fuente: www.mdzol.com/opinion/En-temas-ambientales-el-voluntarismo-verbal-no-sirve-para-nada-20181102-0037.html